
Presentación:
Yo conocí a Luis Cobo hace más de una década en Madrid, en las oficinas de la SGAE, institución de la que soy socia desde hace más de cuarenta años. Allí comenzó una amistad inmediata y natural. Luis trabajaba en aquellas oficinas y siempre me trató con una cercanía y una elegancia humana que recuerdo con mucho cariño.
Con el tiempo descubrí también su universo musical, y comprendí que detrás de aquella persona amable y discreta había un creador de enorme sensibilidad artística. Su música es profunda, elegante y llena de matices, como si cada nota guardara una memoria del sur. Escuchar a Manglis es comprender que algunas músicas no se interpretan: se viven.
Breve biografía
Luis Cobo, conocido artísticamente como Manglis, nació en Sevilla, en el barrio de Triana, un territorio donde la música parece brotar de las calles como una forma natural de respirar. Allí comenzó a tocar la guitarra siendo apenas un adolescente, descubriendo muy pronto que aquel instrumento sería su lenguaje para dialogar con el mundo.
A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, su música ha recorrido territorios donde el flamenco se encuentra con el jazz, el blues y el rock, convirtiéndolo en uno de los creadores del rock andaluz y en un investigador constante de la fusión musical.

Su camino lo llevó desde Sevilla a Madrid, de Ibiza a Alemania, compartiendo escenarios, grabaciones y exploraciones sonoras con algunos de los músicos más inquietos de su tiempo. Fundador del grupo Guadalquivir, colaborador con Triana y creador de proyectos musicales que dialogan con culturas de todo el mundo, Manglis ha hecho de la guitarra un puente entre tradiciones.
Su música no busca etiquetas: es memoria del sur, improvisación, viaje y libertad.
Conocí a Luis hace más de una década en Madrid, en la SGAE, institución de la que soy socia desde hace más de cuarenta años. Allí nació una amistad sencilla y sincera. Con el tiempo descubrí que tras su trato cercano y generoso habitaba un artista de una sensibilidad extraordinaria.
Entrevista
Preguntas de Reyes Caballero
1/ Luis, tú naciste en Triana, un barrio con una identidad cultural muy fuerte. ¿De qué manera ese paisaje humano y musical marcó tu forma de sentir la música?
Respuesta: Bueno, el lugar donde se nace, según mi punto de vista, marca mucho a las personas. La infancia y la adolescencia son clave para el desarrollo de la personalidad y el forjado de cualquier ser humano. Tuve la inmensa suerte de nacer en el barrio de Triana, en Sevilla, un barrio multicultural que fue la escuela y el espejo para mi posterior dedicación al mundo de la música.
2/ Empezaste a tocar la guitarra siendo muy joven. ¿Recuerdas el momento exacto en el que sentiste que la música iba a ser el camino de tu vida?
Respuesta: Era yo un chiquillo de 13 años cuando mi madre me regaló por Reyes una guitarra. Fue en ese momento cuando me entró ese gusanillo de la música y, ya ves, aquí seguimos con 74 años en este apasionante viaje.
3/ Has sido uno de los pioneros del rock andaluz y de la fusión musical en España. ¿Cómo viviste aquel momento creativo de los años setenta donde todo parecía posible?

Respuesta: Lo viví en primera persona. Eran tiempos de los últimos coletazos de la dictadura y la gente estaba deseando romper con toda aquella opresión en busca de libertad y democracia. Todo eso no era ajeno a los músicos y artistas, sobre todo a los de sentimientos de izquierdas. España, en aquellos tiempos, era un país en “blanco y negro”. Aquello provocó un contagio social y cultural a todos los niveles, y se produjo un innato sentimiento de creación en las diversas facetas de las artes, que también llegó hasta nosotros. De ahí nació el Rock Andaluz, con la aparición de grupos como TRIANA, IMÁN, GUADALQUIVIR, ALAMEDA, CAI o MEDINA AZAHARA, entre otras bandas.
Pienso y creo que fue un gran aporte cultural a la música de los años 70 y 80 en nuestro país.
4/ Has trabajado con músicos muy distintos y de muchas culturas. ¿Qué te ha enseñado la mezcla de tradiciones musicales sobre la vida y sobre el arte?
Respuesta: Bueno, haber tenido la fortuna de mezclarme con muchísimos músicos me ha dado la oportunidad de tener una mente abierta en el plano de la música. Mis primeras influencias fueron el Blues y el Rhythm & Blues. Luego me interesó muchísimo la mezcla de todos estos elementos con el flamenco y el jazz fusión.
Posteriormente me adentré en la World Music con mi último proyecto, Manglis Compás Machine, donde la investigación me llevó a fusionar todo lo anterior con la música de la
India.
5/ En tu música se perciben el flamenco, el jazz, el blues y sonidos del mundo. ¿Buscas
conscientemente esa mezcla o simplemente aparece de forma natural cuando tocas?

Respuesta: A través de la evolución y con el paso de los años, y de cada disco realizado, vas sintiéndote fluido y seguro de una manera natural. La mezcla ya no se busca. En este punto del camino de la vida, sucede sola.
6/ Has compartido escenario y proyectos con músicos históricos. Mirando hacia atrás, ¿qué encuentros musicales han sido más decisivos para tu trayectoria?
Respuesta: Fueron muchísimos los grandes artistas y compañeros que dejaron una marca y una huella tanto a nivel de escenarios como en diversas grabaciones.
Destacaría a Jesús de la Rosa de Triana, Guadalquivir, Arrajatabla, Manteca, Camarón de la Isla, Veneno, Pata Negra, Manzanita, Miguel Ríos, Raimundo Amador, Trilok Gurtu, Nantha Kumar, entre otros muchos.
7/ Después de muchos años en Madrid decidiste volver a Andalucía. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?
Respuesta: Mi regreso a Andalucía, concretamente a Medina Sidonia, un pueblecito blanco de Cádiz, fue una decisión bien pensada después de muchísimos años viviendo en Madrid. Aunque también viví unos años en Ibiza, Barcelona, Múnich, Manchester y Sevilla.
Necesitaba estar cerquita del mar. Encontré la casa y el sitio donde montar mi Home Studio, donde tengo mucha más calidad de vida que la que tenía en Madrid, ya que todo está tan cambiado con respecto a lo profesional que pienso que la decisión tomada fue la correcta.
8/ ¿Qué tiene Andalucía que no tenga ningún otro lugar para un músico?
Respuesta: No sé qué tendrá Andalucía, pero aquí me encuentro bien en mi atmósfera, entre gentes que te dan los buenos días cuando te cruzas con ellas en la calle, donde entablas una conversación sin problemas al tomar un café en un bar o cuando vas a comprar el pan.
Esto en Madrid se perdió ya. La gente va con el piloto automático y siempre con mucha prisa. Esto pasa irremediablemente en las grandes urbes.
Además, el entorno de la zona —la campiña, la sierra o las playas como las de Bolonia en Tarifa o Los Caños de Meca en Vejer de la Frontera— son una fuente de inspiración para cualquiera que se dedique a la música o a las artes en general.
9/ Cuando vuelves a tu tierra, ¿sientes que tu música cambia o que se vuelve más íntima?
Respuesta: En mi caso, y en relación con mi trabajo, siempre soñé con mi tierra cuando
vivía fuera de ella. Eso mantuvo una relación mental a la hora de escribir música.
Recuerdo que en un viaje a Cádiz en 1995 empecé a componer temas para lo que fue mi proyecto Manteca, y el primer álbum Pa’ Darte Gloria de 1996, que está todo basado en aquel gran viaje, con temas como Tarifa, Nuevos Tiempos, Dunas, Caños de Meca, Luna o Pa’ Darte Gloria.
Supongo que todo está interrelacionado.
10/ Después de más de cincuenta años de carrera musical, ¿qué es lo que todavía te emociona cuando coges una guitarra?
Respuesta: Siempre me emociona coger la guitarra. Es una magia especial que se produce entre el instrumento y tú.
A veces, al improvisar encima de unos acordes, te sale algo nuevo y es ahí donde salta la chispa. No siempre sucede, pero cuando se produce, te atrapa y te lleva al huerto… ja, ja, ja, ja…
11/ Si tuvieras que definir la música en una sola palabra, ¿cuál sería?
Respuesta: Belleza.
Y para terminar: Si hoy miras tu vida con perspectiva, ¿qué le dirías al joven guitarrista de Triana que empezó a tocar con trece años?
Respuesta: Le diría que la honestidad sea lo primero que busque como guitarrista. Que trabaje por encontrar su propio camino una vez tenga el conocimiento.
Así se lo he aconsejado también a mi hijo, que se está iniciando en estos momentos como guitarrista: que no haga imitaciones de ningún otro, aunque eso le cueste realizarlo durante toda su vida.
Gracias por la oportunidad que me brindas, Reyes.
Un grandísimo abrazo.
Luis Cobo “Manglis”

Epílogo
Las respuestas de Luis Cobo “Manglis” revelan algo que pocas veces se encuentra en los artistas que han recorrido medio siglo de creación: una mezcla de memoria, humildad y conciencia del tiempo vivido. A lo largo de esta conversación aparece con claridad un hilo conductor que atraviesa toda su trayectoria: la honestidad artística.
Manglis no habla de éxito ni de carrera, habla de camino. Un camino que comienza en el barrio de Triana, entre guitarras, patios y calles donde la música forma parte de la vida cotidiana, y que después se expande hacia otros territorios del mundo sin perder nunca la raíz.
Su relato sobre el nacimiento del rock andaluz no es solo un testimonio musical: es también una crónica cultural de un país que despertaba. Aquella generación de músicos que buscaba libertad encontró en la fusión de estilos una forma de expresión nueva, valiente y profundamente contemporánea.
En sus palabras también aparece una reflexión muy significativa sobre el paso del tiempo. Después de décadas de exploración musical, Manglis afirma que la mezcla de sonidos ya no se busca: sucede sola. Esa frase resume el estado al que llegan algunos creadores cuando el arte deja de ser una técnica para convertirse en una forma de respiración.
Su regreso a Andalucía no responde únicamente a una decisión geográfica. Es, más bien, un regreso emocional: al mar, a la luz, a las conversaciones sin prisa y a un paisaje que sigue alimentando la imaginación.
Y quizá por eso, cuando se le pide definir la música en una sola palabra, su respuesta es tan simple como definitiva:
Belleza.
Esta poesía te la dedico Maestro
Andalucía
En Andalucía la música no se aprende,
se hereda.
Nace en los patios encalados,
en el rumor de las plazas,
en las manos que golpean una mesa
mientras alguien afina una guitarra.
Aquí el arte no pide permiso.
Aparece.
Aparece en una voz rota
que canta al amanecer,
en un compás que atraviesa generaciones
como un río antiguo.
Los artistas de esta tierra
no caminan solos:
llevan detrás siglos de memoria,
de duende,
de viento del sur.
Por eso, cuando una guitarra suena
en Triana,
en Cádiz,
o frente al mar de Tarifa,
no es solo un músico quien toca.
Es Andalucía entera
recordando
que el arte,
cuando es verdadero,
siempre vuelve a casa.
Tu amiga Reyes Caballero.





Deja un comentario