Autora: Reyes Caballero

Directora – Productora – Distribuidora de Cine Independiente

Presentación:


Conocí a Morin hace aproximadamente seis años, inicialmente como músico. Desde entonces hemos compartido varios proyectos y recientemente su presencia se ha convertido en una de las interpretaciones principales dentro de mi largometraje Ala Negra, donde su voz y su presencia escénica aportan una dimensión artística singular a la película.


Hay trayectorias artísticas que nacen de una vocación temprana, pero también de una necesidad profunda de atravesar fronteras —geográficas, culturales y personales— para encontrar una voz propia. La historia de Morin Smole pertenece a esa categoría de artistas que construyen su camino a través del riesgo, la disciplina y la búsqueda constante.


La relación de Morin con la música comenzó muy pronto. Su primera canción la escribió a los diez años, aunque su formación musical se había iniciado mucho antes. Con apenas cuatro años y medio, su madre la llevó a una escuela de música donde superó las pruebas de admisión. A partir de ese momento comenzó una formación rigurosa que duraría más de una década.

Durante diez años recibió clases individuales de piano y violín, varias veces por semana, complementadas con estudios de teoría musical, literatura musical, conjunto de violines y orquesta. A los catorce años ya estaba cursando dos diplomas simultáneos en piano y violín, consolidando una base musical sólida que marcaría toda su trayectoria posterior.

Sin embargo, su inquietud artística no se limitaba únicamente a la música. A los veinte años finalizó sus estudios en una academia de teatro, lo que abrió una nueva etapa creativa en la que la interpretación escénica comenzó a ocupar un lugar importante.

Muy joven fue contratada por el teatro de Moscú, pero su espíritu inquieto la llevó a tomar una decisión radical: abandonar esa estabilidad para enfrentarse a lo desconocido. Morin decidió marcharse sola a Alemania, sin documentos ni una situación clara de residencia.

En esos primeros tiempos sobrevivió cantando en la calle, participando en pequeños espectáculos nocturnos y actuando en cabarets. Tras aprender intensamente el idioma alemán, logró abrirse camino en el mundo teatral y finalmente obtuvo un papel protagonista en un teatro de Hamburgo.

Ese periodo fue también una etapa de exploración artística profunda. Mientras estudiaba dirección en una escuela de cine en Hamburgo, comenzó a desarrollar sus propios programas solistas de piano y canto, que posteriormente presentaría en conciertos en solitario en Berlín, tanto en teatros como en iglesias.

Su carrera teatral incluyó papeles principales en obras como “El idiota” de Dostoievski, “Los niños terribles” de Jean Cocteau y “Oblomov” de Goncharov, consolidando su presencia como intérprete en el ámbito escénico europeo.

Paralelamente desarrolló una faceta cada vez más personal como compositora e intérprete. Fruto de ese proceso surgieron varios trabajos discográficos. El primero, “Decide por ti mismo”, estaba compuesto por canciones escritas e interpretadas por ella. Posteriormente publicó el álbum “Genius”, grabado en alemán, ruso y francés, reflejando la diversidad cultural de su trayectoria.

Su tercer trabajo discográfico, “Montmartre”, nació ya en París —ciudad que terminaría convirtiéndose en su nuevo hogar— e incluye doce canciones de compositores parisinos.

Durante esos años también dirigió alrededor de veinte videoclips musicales, asumiendo personalmente el concepto creativo, la dirección, la música, las letras y la producción.

En el ámbito cinematográfico ha participado en producciones internacionales como el largometraje Enemy at the Gates dirigido por Jean-Jacques Annaud, así como en la serie “Frente al crimen”, dirigida por Dominik Graf, donde intervino como cantante e intérprete.

Además ha trabajado en doblaje cinematográfico, participando en versiones de películas como “Borat” y producciones de la saga James Bond.

Su relación con España también forma parte de su recorrido artístico. Participó en el
Primer Festival de la Canción Francesa en Ontinyent, donde interpretó repertorio de
grandes figuras como Édith Piaf y Marlene Dietrich.

El encuentro entre Morin Smole y mi trabajo como directora de cine surgió de forma
natural a través de la música. Algunas de sus composiciones —entre ellas “Black
Wing”— forman ahora parte del universo sonoro de Ala Negra, proyecto cinematográfico
en el que Morin participa también como actriz.

Para ella, el arte sigue siendo ante todo una búsqueda permanente:

“Me gusta superar mis propios límites e ir más allá para sentirme como en
casa en nuestro mundo.”

Entrevista


Preguntas de Reyes Caballero


1/ Tu formación musical comenzó muy temprano. ¿Qué recuerdas de aquella niña de
cuatro años que entraba por primera vez en una escuela de música?


Recuerdo el jardín de infancia, cuando todos los demás niños dormían y yo tomaba mi estuche de violín, que llegaba hasta el suelo, y subía sola al autobús. Después de un viaje de 30 minutos, mi madre, que trabajaba cerca, me recogía en la parada y me acompañaba a clase.

Recuerdo también un éclair au chocolat después de cada examen en la escuela de música. Esa era mi recompensa.

Recuerdo mis lágrimas y mi deseo de dejarlo, pero mi madre me escuchaba, sonreía y cumplía su sueño de infancia de tocar el piano… a través de mí.


2/ Durante diez años estudiaste piano y violín con gran disciplina. ¿Cómo influyó esa
formación clásica en tu manera de entender la música hoy?

Esta es la base, el cimiento sobre el que hago realidad mis propias ideas y sueños
musicales. La música representa el mundo interior de un artista.

Es amor; solo el amor conduce a la música. Amor que nace de la pérdida, de las
despedidas, de las nuevas experiencias y que finalmente desemboca en una explosión de color.

Esto incluye diferentes idiomas, países y sus propios ritmos. Cada ciudad tiene su propia luz y su propio significado, especialmente aquellos que están relacionados con las personas y con su personalidad.

Cada compositor infunde su experiencia en su obra. He reflexionado mucho sobre esto y, por eso, no me gusta interpretar piezas de otros compositores. Mi alma y mi amor siguen vivos en mi música, y me mantengo fiel a ellos.


3/ A los veinte años ya habías terminado tus estudios de teatro. ¿En qué momento
sentiste que la interpretación y la música debían convivir en tu vida artística?


No se puede separar la actuación de la danza, ni la música de las artes visuales. Incluso durante mi primera actuación en el Teatro de Moscú, y posteriormente en todos los teatros de Alemania, me sentía limitado.

Estaba dispuesto a romper todas las cadenas y todos los límites simplemente para tocar y cantar mis propias canciones.

En cada actuación tocaba un instrumento, cantaba y bailaba.

En París aprendí muchísimo de un artista maravilloso: que el arte reside en cada detalle.

4/ Tu decisión de abandonar Moscú y marcharte sola a Alemania fue un acto de valentía. ¿Qué te impulsó a tomar ese riesgo?

Más bien fue un acto de desesperación y de locura: lanzarme sola a lo desconocido.

La Unión Soviética, mi patria, se desmoronaba; las condiciones eran inéditas en el mundo. Podría compararse fácilmente con el Titanic.

La ingenuidad fue mi fiel compañera. Mis padres me subieron al tren hacia Alemania, y su amor fue mi bendición.

Durante los dos primeros años hice la maleta a diario, con la intención de regresar. Sin embargo, mi orgullo no me permitió rendirme.

5/ Durante tus primeros años en Alemania cantaste en la calle y en cabarets. ¿Qué aprendiste de esa etapa de lucha y supervivencia artística?


Cantar en la calle era humillante y, al mismo tiempo, fácil para mí, una actriz rusa. ¡Lo difícil fue, de repente, ser nadie!

Trabajaba como limpiadora y repartidora de periódicos de 3:00 a 6:00 a. m. para sobrevivir.

En el sótano de una residencia de estudiantes en Hamburgo, donde las temperaturas caían por debajo de cero, había un piano, y yo estaba obsesionada con él. Chopin era mi amigo y mi salvación.

Y también la literatura alemana, con maravillosos descubrimientos como “El lago de los cisnes”, el cuento de hadas alemán del siglo XIII.

6/ Después lograste un papel protagonista en un teatro de Hamburgo. ¿Qué significó para ti ese momento de reconocimiento?


Como prácticamente vivía en la biblioteca, aprendí el maravilloso idioma alemán día y noche.

La audición en el teatro fue para el papel principal en la obra clásica “Misantropía y
arrepentimiento” de Kotzebue. Me sentí honrada y llena de alegría al ser acogida por la increíble actriz y directora teatral Gerda Gmelin.

7/ Has interpretado personajes en obras de autores como Dostoievski, Cocteau o Goncharov. ¿Qué tipo de personajes te atraen más como actriz?


Mi papel favorito es el de Nastasja Filipovna en la novela “El idiota”. ¡Se negaba a dejarse vencer por nada ni por nadie!

Más tarde, mis pensamientos se centraron solo en mujeres fuertes como Dietrich y Piaf. Se convirtieron en mi familia espiritual.

8/ Además de cantar, has compuesto tus propias canciones y dirigido numerosos videoclips. ¿Qué parte del proceso creativo te resulta más apasionante?


Todo es armonioso e interconectado: todos los sentidos se unen.

Es como un ramo de flores, donde las combinaciones de colores y la composición se complementan y se apoyan mutuamente.

9/ Tus discos “Decide por ti mismo”, “Genius” y “Montmartre” reflejan diferentes etapas de tu vida. ¿Cómo describirías la evolución de tu música a través de esos trabajos?

Todos forman parte de mí, de mi corazón y de mi alma. Son todos mis anhelos y mi amor plasmados en cada CD.

La evolución solo ha ocurrido lingüísticamente; es simplemente mi forma insaciable de seguir avanzando.

10/ París se convirtió en tu nuevo hogar artístico. ¿Qué tiene esta ciudad que sigue inspirando a tantos músicos y creadores?


En París redescubrí mi Rusia. Aquí respiré con más libertad, sobre todo en Montmartre, donde me sentí como en casa entre tantas sombras artísticas.

Mi corazón todavía late con fuerza cada vez que me acerco a Montmartre.

11/ Has trabajado en cine, doblaje y televisión. ¿Qué diferencia encuentras entre actuar frente a una cámara y cantar frente a un público?


Un concierto en solitario es el momento entre el público y yo, como artista. Siempre soy responsable de la iluminación, el sonido, la escenografía y, sobre todo, de la conexión entre mí y las personas que han venido específicamente para escucharme.

El concierto en solitario es vibrante y siempre impredecible: irrepetible, fugaz e instantáneo, pero jamás olvidado.

Canto mientras respiro.

Las imágenes de vídeo son intercambiables, variables y perdurables. Y en el cine eres
parte de un equipo.

12/ En los últimos años has colaborado en la película Ala Negra. ¿Cómo ha sido para ti
participar en este proyecto cinematográfico y musical?


Ala Negra”
Me crecieron alas, a veces negras, a veces blancas.


Con todo mi corazón… ¡estoy dentro! Ala Negra me ha hecho más fuerte. He tenido plena fe y me he entregado por completo a esta pasión.


13/ Morin, para cerrar esta conversación, ¿te gustaría añadir alguna reflexión final
o compartir un pensamiento que resuma tu camino artístico?

Nunca es tarde para cumplir un sueño. Cuando deseas algo de verdad, el universo conspira para ayudarte. Vivir mis sueños y convertirlos en realidad: esa es la vida que deseo seguir viviendo.

Unas palabras para Morin

Querida Morin,
Hay artistas que pasan por una película y hay otros que dejan una huella invisible en ella. Tu presencia en Ala Negra pertenece a esta segunda categoría.

Tu música, tu sensibilidad y tu manera de comprender el arte han aportado a la película algo que no puede escribirse en un guion ni diseñarse en un plano: una vibración interior. Has sabido escuchar el alma del proyecto y responder a ella con una generosidad que solo poseen los verdaderos creadores.

Trabajar contigo ha sido descubrir a una artista valiente, pero también a una mujer
profundamente humana, capaz de transformar cada dificultad en una forma de belleza. Gracias por tus alas —a veces negras, a veces blancas— y por haber volado conmigo en esta aventura.


Con todo mi cariño y admiración,
Reyes Caballero


Directora de Ala Negra
Productora — El Secreto del Sahara