Fotografía de Carolina Roca
Ya está bien de hablar de mi chica. Me ha dejado y, aunque me pese y me hunda en la miseria, ya no es mi chica. Me ha dejado en pleno entusiasmo por mi parte. Me había venido arriba y me preparaba para vivir treinta ellos por ella. Cuando ella pedía esos treinta años de felicidad, estalló el globo ilusionante de Romeo y Julieta, de Diego e Isabel o de Laura y Petrarca. Estalló, como estas cosas, de repente y sin avisar: ten paciencia, espérame, a ver si cambian un poco mis circunstancias, no se te ocurra casarte con otra… y en medio de esas esperanzas…desaparece de mi vida como si un hada maligna nos hubiera echado mal de ojo para impedir una felicidad que yo veía evidente. De pronto se esfumó. Ni una llamada, ni un mensaje. Nada. La biología es muy esclava. Un hombre con canas no puede vivir, es “contra natura”, con una mujer que está explosionando en todos los terrenos. Eso – una frase genial de Pablo, el apóstol que organizó el cristianismo- eso es “dar coces contra el aguijón”. Lo hagas como lo hagas, sales lastimado. Cervantes lo dejó calro cuando dijo: “Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. No creo – a la vejez que me ha asaltado de lleno- que el tiempo pueda solventar aquí nada. Mi hundimiento es total e irremediable.
Dos verdades me quedan claras en esta hecatombe, que me facilita el tránsito por la laguna Estigia hasta el Hades. Me la sudan el Can Cerbero, la negrura de esa bajada a los infiernos y todos los monstruos que haya en ese lugar de tortura subterráneo. Me la suda cualquier tortura porque ninguna se acerca en sufrimiento, ni minimamente a su ausencia. Prefiero deshacerme en la nada, pagar años de cárcel o cualquier desgracia a que ella no esté. No digamos nada de la ausencia de Dios que no pinta nada en este asunto. Imposible olvidar ni medio segundo al día, su calidez, su suavidad, sus turgencias, su estilo, su presencia impactante. Prefiero cualquier daño, una puñalada en el cuello o una bomba lapa bajo el coche, a imaginarla durmiendo con un tío odioso que disfruta de su calidez, de sus besos de su acurrucamiento y de sus humedades. Lo odio sin conocerlo. A ella la querré siempre, por encima de cualquier realidad, de todo desprecio y de todo olvido. Ella no morirá nunca porque está viva en mi sobre todas las cosas. Me ha quedado un poco bíblico, pero es la verdad pura. La realidad flagrante.

¿Os habéis quedado contentos? ¿Os resulto blandito hablando de amores y de fracasos? Pues ahora viene uno más. Mucho más suave pero fracaso en definitiva: he presentado , con éxito total de crítica y público – es verdad, no es un farol – mi último libro “Cuarenta años de cárcel. Sin redención”. Mi amiga que organizó el evento me dijo: Fulanita de tal y tal me ha dicho que no viene porque eres un grosero.
¿Cuál ha sido mi grosería con ella? ¿He he pedido algún trabajo fino? ¿He ultrajado su honor con propuestas relativas al sexto mandamiento? No es posible. Mi chica y su ausencia, su desaparición, me tiene en el subsuelo y no remonto ni dándome sertralina a paladas.
Presenté un libro de un autor sudamericano sobre las revoluciones en Colombia y Venezuela para soltarse del yugo español, las encabezadas por Simón Bolívar. Hablando de la conquista de América por España, seguí a mi gran maestro y amigo Juan Eslava Galán. El en su Conquista de américa contada para escépticos, como en tantos otros libros, con gracia y sabiduría, desmitifica muchas mentiras que se han hecho famosas en relación con esa conquista.

Colón era un marino inteligente y aventurero, quienes lo acompañaron en esa aventura también. Cuando se lanzaron a colonizar América no iban buscando agrandar España, para los Reyes y señores del país. No iban buscando tierras en las que extender el evangelio. Iban buscando riquezas, iban buscando bienestar. Como todos los migrantes que ha habido y habrá en la historia. En concreto – hablando del asunto del mestizaje- se corrió la voz – con perdón- de que las indias iban casi desnudas, no llenas de sayos, de refajos y represión como iban las mujeres aquí, que no llevaban nada de cintura para arriba y esa fue una motivación bastante importante para emprender el viaje. Por no falsear la historia, añadiendo o inventando motivos políticos y teológicos para la conquista, la amiga de mi amiga me consideró grosero y no vino a la presentación de “Cuarenta años de cárcel. Sin redención”. Mi respeto absoluto. Ella se lo perdió. Por cierto, en ese libro cuento, cómo yo, en el colegio de curas, nacionalcatólico, también fui durante años un reprimido tarado. Tara que se evaporó de golpe cuando supe que un obispo de prestigio tenía una amante desde hacía veinticinco años. No me voy a privar yo de los placeres que nos brinda la naturaleza traidora y se va a beneficiar el obispo. Y me liberé inmediatamente de mi represión ante la falsedad de la historia de muchos que se llamaban célibes. La naturaleza es traidora irremediablemente. La misma que nos da momentos de placer indescriptible – ¡ayyyy mi chica!- luego nos complica la vida en las consultas del urólogo.
Todos falsean la realidad aunque la verdad se empeña en salvar obstáculos y resplandecer.
Ahí tiene a Trump, haciendo chistes sobre las orejas del jefe de la Nasa, para no hablar de su gran metedura de pata en Irán, con los viejos tarados y omnipotentes del gorro negro, que resisten con el estrecho de Ormuz como arma esencial y que llevan costados a Europa miles y miles de millones de euros aparte de la zozobra de quienes siempre pierden en estos combates porque hay muchos que ganan el doble. Ya saben “ a río revuelto ganancia de pescadores”.
Mi última reflexión semanal no puede ser otra. Esa asociación mafiosa- estafadora- tramposa-delictiva, también falsea la realidad.
No había financiación socialista en las recaudaciones. Como en Trump, como en la derecha “rajoina” o de Correas – Gürtel- y el albondiguilla y compañeros. Nadie tiene intereses espurios. ¿Qué son los donantes? Los donantes son gente que no regala nada. Una frase escapada a Aldama, el gran urdidor, pedigüeño, conseguidor arroja luz sobre todo. Hablando de constructoras y de sobres para ¿financiar? ¿a quién? al partido y al que recibía el sobre? ¿al que tenía en la mano la adjudicación?, Una frase de Aldama, que no es grosero como yo, querida amiga sino muy bien hablado, aclara el embrollo: aquí hay un rendimiento. Esa es la clave: tengo la capacidad de intervenir en la ruleta de constructoras, tengo la capacidad de intervenir en la adjudicación de tal puente, tal carretera, tal edificio… y sigo la norma de aquel picoleto contrabandista en el campo de Gibraltar: que el señor me ponga donde haya, que de cogerlo ya me encargo yo. O de aquella máxima del obispo que se saltaba el celibato con la agilidad de un campeón olímpico de pértiga; Administrador que administra o cura que se enjuaga, algo traga.

Ahora nos hemos enterado de lo que son las chistorras. Había chistorras a la brasa y chistorras en papel moneda, las señoritas las acabábamos pagando todos y los chalets de veraneo también. Si queremos vivir engañados, hagamos caso a las verdades oficiales. Si queremos enterarnos de la verdad, miremos los informes de la UCO y las declaraciones casi carcelarias, porque la cárcel ablanda y repara las desmemorias.





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