Fotografía de Carolina Roca
Cuando yo mandaba algo, cuando era etarrólogo con Antonio Asunción y Juan Alberto Belloch, dos grandes hombres a los que quiero y admiro y de los que aprendí mucho, venía a Alicante algunos fines de semana. Los domingos por la mañana nos juntábamos de tertulia unos cuantos izquierdosos y el líder charlista era Pepe Lassaletta, antiguo alcalde de Alicante y sabio en muchos terrenos. Recuerdo perfectamente cómo, ante la crisis del socialismo valenciano, siempre presente, el nombraba una y otra vez, como esperanza ante esa crisis a un joven prometedor, con capacidad de enganche para la gente y con futuro brillante asegurado en el partido: Ábalos. Siempre hablaba de Ábalos como básico para la recuperación y el crecimiento del socialismo.

Fíjense en esta historia – muy corta, como dice Alsina- un domingo no fui porque estaba en la subdelegación del gobierno – me prestaron allí una máquina, una mesa y un fax- escribiendo para Belloch el discurso de inauguración de la cárcel de Soto del Real. En marzo del 95 fui con el biministro a inaugurarla y estuve casi todo el tiempo tirándole del cinturón de la gabardina porque la ilusión de los plumillas era hacerle una foto dentro de una celda – ¡qué cabrones, leches! Ya sabéis que noticia es lo que molesta a alguien y, si no molesta es publicidad- para sacarla, con mala leche, por el asunto de Roldán. Ya ven, la vida. Mis colegas de tertulia dominical hablando de Ábalos como salvador del socialismo valenciano y yo escribiendo el discurso de inauguración de la Cárcel de Soto del Real. Ábalos, Koldo – jamás entenderé cómo este tipo llega al nivel treinta de la Administración- y Aldama mucho menos, miden el patio del módulo mientras pergeñan estrategias de defensa. Dicen los periodistas que la gente los da por condenados. Ellos – la cárcel es una universidad jurídica- “se ponen en negativa”. No he hecho nada, no me he llevado nada. Ni hay pisos, ni señoritas ni nada. Todo imaginación pura.
Y el lenguaje taleguero de las lechugas – en el año 77 eran los billetes de mil pesetas y ahora han subido a cien euros, y chistorras no había en la época- solo son gastos mínimos de bolsillo, como los varios miles que le cogió la Guardia Civil a Koldo en su casa. ¿Quién no tiene diez mil euros en billetes en casa para gastos sorpresivos?
Ábalos está en negativa, no tira de la manta y los plumillas – ya sabéis muy cabrones y con mucha mala leche- ven un pacto con Moncloa. Koldo es un mastodonte bondadoso que no sabe nada y que oye y habla y hace favores a todos. Aldama es el pagano, un empresario que hace lo que hay que hacer y se parte el pecho buscando oportunidades de negocio. Se chiva hasta de sí mismo y se mueve para ver cómo sigue maniobrando y escapa sin dejarse muchos pelos en la gatera.

Estos grupos criminales, mafiosillos, enredones y buscadores de sobres son siempre igual – hago criminología, no cotilleo- cuando se reúnen para diseñar delitos y llevarse la pasta por la cara, todos. He dicho todos, se juramentan y se prometen fidelidad. Esto queda aquí, no sale de aquí. Somos hombres, no chivatas – ya saben que en los grupos delictivos los insultos para que sean más insultantes, perdón por la redundancia, hay que decirlos en femenino- es mucho más grave definir a uno como “maricona” que como “maricón”, como “chivata” que como “chivato”, como “perra” que como “perro”. No se me solivianten las rubias de bote, con cardado de peluquería y extensiones, que mean colonia, ni me llamen grosero, que estoy hablando de delincuentes y su lenguaje insultón, no de ellas. Pura Criminología, puro derecho penal práctico.
¿Pacto con Moncloa? Cuando uno está en caída libre, cualquier clavo es bueno para agarrarse y en la guerra, cualquier agujero es trinchera. Pregúntenle al PNV y al Gobierno Vasco en pleno por sus actitudes y maniobras con Gadafi, Cherokee, Anboto y compañía. Pura política de sujetar sillones a cambio de algo.
Hablando de etarras – ayer me sacaron el tema en el magnífico evento histórico-literario de la Biblioteca de los Libros Felices -. ¿Qué es eso – ahora todos son especialistas en derecho penitenciario- del artículo 100. 2?
Toda ley tiene su trampilla. Es perfectamente legal y otras veces se ha aplicado sin tanto jaleo. Véase por ejemplo, el 100.2 de Urdangarín. Y se aplicó para que fuese a un servicio comunitario en una ONG, creo recordar. Una milonga, como los servicios filantrópicos de los etarras.
No me parece mal. Cuando yo predicaba cárcel por cárcel, como si fuese un dominico medieval, mi petición a cada etarra en particular era: dejad de pegar tiros y poner bombas lapa y entrad en las instituciones. ¡Cojones! Un movimiento terrorista minúsculo con cuarenta tíos que pegan tiros, en una Europa unida y sin fronteras, en un país democrático, es un anacronismo insostenible. Si ya han dejado las armas y ya no pegan tiros, ahora no podemos marginarlos de los parlamentos, aunque con sus pocos votos y su capacidad de ser bisagras, nos jodan muchas de las cosas que apoyan. Lo que no es de recibo, es obviar todo lo que han hecho – como dice Ana Iríbar, la viuda de Ordóñez, en un artículo que acabo de leer-. Yo sujeté con ella, con su cuñada Consuelo Ordóñez y con el gobernador civil Juanma Jáuregui – inmediatamente asesinado por quienes años antes habían sido sus colegas-, en mayo de 1996, la pancarta, en la puerta de la cárcel de Martutene, pidiendo la libertad de Ortega Lara. No hay que olvidar la historia ni blanquearla y eso vale para el franquismo, para Alfonso XIII, para Primo de Rivera, para Fernando VII y para la Guerra de la Independencia. La historia está ahí, las víctimas y los verdugos también, los criminales y los traidores y la gente honrada. ETA ha terminado afortunadamente, pero Otegui no es un santo, la Tigresa, Urrusolo, Cherokee, Ternera, Paquito, Txelis, tampoco lo son. No hay que santificar a quienes se subieron al carro de la “Vía Nanclares”, que son todos, y hasta algunos se han apropiado de su creación falsamente, porque fue Antonio Asunción el que la ideó, la creó y la puso en marcha. Ahora subidos en el cómodo barco de Nanclares, dejan en la playa arrumbados y etiquetados como traidores a Isidro Etxabe y a Jon Urrutia, cuando todos ellos andan viajando en un barco al que ellos dieron el primer gran empujón. No compren los libros, que yo no quiero derechos de autor y solo escribo para engrasar mis neuronas y llegar al infierno con la cabeza clara, pero léanlos: “De prisiones, putas y pistolas” y “Cuarenta años de cárcel. Sin redención”. No hay ni una línea inventada. Pura realidad sin pedir, ni esperar, ni recibir nada a cambio.

Cómo me jode que el megalómano, psicópata – dicen que hay un trabajo de psiquiatras americanos que busca descabalgarlo del poder por patologías psíquicas. ¡Ojalá!-. El multimillonario manipulador Donald Trump ha puesto el mundo boca abajo y ahora salta con la bravuconada: Voy a borrar a Irán de la faz de la tierra. Otra fantasmada y todos esperando a ver si se abre el estrecho de Ormuz, ahora archiconocido cuando en Navidad nadie sabía dónde queda eso. Los tableros de las gasolineras, nos lo explican claramente. “…las historias abarcan un comienzo, un desenlace, un casi final…y un final. La nuestra fue la excepción que marca la regla. Nuestra historia nunca pudo terminar porque tú jamás la quisiste empezar”. Te querré siempre. Ya se me ha ido otra vez la bola. ¡Señor, llévame pronto!





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