Hay intérpretes que buscan un personaje; otros buscan comprender el arte de contar historias desde todos sus ángulos. Javier Hueso pertenece a este último grupo.
Actor formado entre España y Estados Unidos, su trayectoria combina cine, teatro, musicales y producción audiovisual con una inquietud permanente por seguir aprendiendo. Graduado en la University of Southern California (USC) y en ESAEM Málaga, ha construido un recorrido en el que la formación continua y la versatilidad forman parte de su identidad artística.
En los últimos años ha participado en numerosos proyectos cinematográficos y teatrales, colaborando con directores como Enrique García, Jacopo Crisci, Tomás Aceituno, Davinia Burgos o Reyes Caballero, mientras simultáneamente desarrollaba una intensa actividad en el Teatro del Soho y en distintas producciones audiovisuales. Paralelamente, ha dado un nuevo paso en su carrera con la creación de Jábega Producciones, una productora nacida de la necesidad de impulsar proyectos propios y explorar el cine también desde la producción.

Sin embargo, lo más interesante de Javier Hueso quizá no sea la amplitud de su currículum, sino la manera en que entiende su profesión. Para él, actuar no consiste únicamente en interpretar personajes, sino en mantener viva la curiosidad, asumir riesgos, aprender constantemente y comprender el cine como un trabajo profundamente colectivo.
En esta conversación descubrimos a un actor que huye del conformismo, que reivindica el valor del esfuerzo frente a la inmediatez y que afronta una nueva etapa profesional decidido a construir una trayectoria propia, convencido de que las historias siguen siendo el verdadero corazón del audiovisual.
CONVERSACIONES CON JAVIER HUESO
Actor, creador y fundador de Jábega Producciones
1. En este momento de tu carrera hablas de una etapa muy emocionante. ¿Cómo definirías personalmente el momento creativo y profesional que estás viviendo?
Diría que estoy en una etapa de reinvención y expansión a la vez. Llevo muchos años centrado en la interpretación, pero últimamente me están surgiendo oportunidades que me están obligando a mirar la profesión desde otros ángulos.
Ahora mismo, por ejemplo, estoy preparando un documental en el que interpretaré a Lorca y, al mismo tiempo, acabo de abrir una productora, Jábega Producciones. Un proyecto que me está permitiendo descubrir el mundo de la producción desde dentro y entender el audiovisual desde otra perspectiva. Así que me encuentro aprendiendo a ser productor mientras sigo intentando aprender a ser actor.
Y creo que eso es lo que hace que esta etapa sea tan emocionante. No siento que haya llegado a ningún lugar concreto, sino que estoy ampliando mi mirada sobre la profesión.
2. Has trabajado en cine, teatro, musicales y producción. ¿Qué te aporta cada disciplina y cómo dialogan entre sí dentro de tu proceso artístico?
Cada disciplina me ha aportado una herramienta distinta y, al mismo tiempo, todas se complementan. Para empezar, el cine fue lo que me hizo querer dedicarme a esto. Me fascinaba. Y se convirtió en mi primera gran motivación. Mi sueño era formar parte de ese universo, no solo como actor, sino también desde la dirección, la escritura o incluso la edición. Y me ha permitido explorar un trabajo más íntimo y detallista, donde muchas veces una mirada puede contar más que un diálogo entero.
Luego descubrí el teatro porque, para empezar como actor, era donde estaban las clases. Y acabó enganchándome tanto o más que el cine. Tiene algo muy especial eso de compartir la historia con el público en directo y no tener dónde esconderte ni una red de seguridad. Y es en el teatro donde descubrí la importancia de la presencia y la escucha.
Más tarde descubrí los musicales, que me enseñaron disciplina y la importancia de la constancia. Y ahora la producción me está ayudando a entender todo el trabajo que hay detrás para que una historia llegue a existir. Me ha permitido valorar aún más el trabajo de cada departamento y entender el audiovisual como un esfuerzo colectivo.

Al final, todo suma. Ser actor me ayuda a producir pensando en las necesidades creativas de un proyecto, y la producción me ayuda a ser un actor más consciente del conjunto. Todo forma parte de la misma pasión: contar historias.
- ¿Qué tipo de personajes son los que más te interesan actualmente como actor?
La verdad es que no tengo un tipo concreto de personaje que me interese más que otro. Lo que sí me atrae son los personajes que me obligan a salir de mi zona de confort. Si me das a elegir, me llaman mucho la atención los villanos y los personajes con contradicciones o heridas internas. Me parece interesante intentar entender cómo piensan y por qué hacen lo que hacen. Al final, casi nadie se considera el villano de su propia historia.
También me atraen los personajes que están muy alejados de mí. Creo que cuanto más diferente es un personaje, más te obliga a investigar, observar y aprender cosas nuevas.
En el fondo, lo que busco son personajes que supongan un reto y me hagan crecer como actor.
- En varias ocasiones has mencionado la importancia de no acomodarte. ¿Crees que hoy el actor debe reinventarse constantemente?
No sé si la palabra es reinventarse, porque parece que cada cierto tiempo tengas que convertirte en una persona distinta. Pero sí creo que un actor no puede acomodarse.
Ahora mismo, por ejemplo, estoy descubriendo la producción a través de Jábega Producciones, mientras continúo desarrollándome como actor. No lo vivo como una estrategia de reinvención, sino como una consecuencia natural de mi interés por comprender mejor el proceso creativo.

La industria cambia constantemente y siempre aparecen nuevas formas de trabajar, nuevas herramientas y nuevas oportunidades. Si te quedas quieto, es fácil quedarse atrás.
Por eso creo que la formación es tan importante. No solo hacer cursos o seguir entrenando, sino mantener una actitud abierta y seguir aprendiendo. Al final, esta profesión te obliga a estar en movimiento, y creo que eso también es parte de lo bonito que tiene.
- ¿Qué aprendizajes te ha dejado tu formación en Estados Unidos y qué diferencias encuentras respecto a la formación interpretativa en España?
Mi formación en Estados Unidos me enseñó, sobre todo, a tomar las riendas de mi propio aprendizaje. Allí existe una gran libertad para construir tu recorrido académico, elegir asignaturas y orientar tu formación según tus intereses, lo que fomenta mucho la iniciativa personal.
Por otro lado, a mi regreso a España continué mi formación como actor, y me encontré con un enfoque diferente, pero igualmente valioso. Había menos flexibilidad, pero también una mayor exigencia en el día a día y una disciplina muy marcada, especialmente en el ámbito del teatro musical.
No creo que un modelo sea mejor que otro; simplemente ponen el acento en aspectos distintos. Uno me enseñó a desarrollar mi propio camino y el otro me enseñó el rigor y el compromiso diario con el trabajo. Y, visto con perspectiva, creo que tuve la suerte de aprender de ambos.
- Has participado en proyectos independientes y en grandes producciones. ¿Cómo cambia la experiencia interpretativa entre ambos universos?
La experiencia cambia bastante, aunque creo que ambos mundos tienen mucho valor. De los proyectos independientes, probablemente lo que más disfruto es la cercanía que se crea con el equipo. Al ser producciones más pequeñas, acabas conociendo mucho mejor a la gente con la que trabajas y suele haber más libertad para intercambiar ideas o aportar cosas al proyecto.
En las producciones grandes ocurre justo lo contrario. Todo está mucho más estructurado y cada departamento tiene una función muy concreta. Se nota que hay equipos muy especializados y una maquinaria mucho más grande detrás, lo que hace que todo funcione de una forma muy profesional.
La verdad es que disfruto de ambas. En unas, encuentro una cercanía y una libertad creativa que me gustan mucho, y en las otras aprendo de equipos con una experiencia y una preparación impresionantes.

- ¿Qué significa para ti formar parte de una película como Ala Negra, una obra de cine independiente y autoral con una fuerte mirada estética y femenina?
Fue una experiencia interesante porque era un proyecto muy diferente a lo que suelo encontrar habitualmente. Tenía una propuesta visual muy particular y una personalidad muy marcada, algo que siempre llama mi atención cuando me presentan un proyecto.
Además, me gusta que existan películas que se atrevan a probar cosas distintas y a buscar su propia voz. Creo que el cine independiente tiene precisamente esa libertad para experimentar y asumir riesgos que a veces es más difícil encontrar en otros ámbitos.
Al final, cuanto más variadas sean las historias y las formas de contarlas, más rico será el panorama audiovisual.
- ¿Cómo nace Jábega Producciones y cuál es la filosofía creativa detrás de este proyecto?
Jábega Producciones nace de una inquietud que llevo teniendo desde hace años. Aunque la interpretación sigue siendo mi principal vocación, siempre me han interesado otras partes del proceso creativo, como la dirección, la escritura o el desarrollo de proyectos.
La fundé junto a Pablo Baena, a quien conocí en el Festival de Málaga. Compartimos una visión muy parecida del cine y decidimos dar el paso.

También hay una realidad en esta profesión: muchas veces los actores tienen que crear sus propias oportunidades. Jábega, para mí, nace un poco de esa idea. Queremos desarrollar proyectos propios y construir una productora con raíces en Málaga, pero con vocación de mirar más allá.
Estamos empezando y todavía tenemos mucho que aprender, pero tenemos muchas ganas de contar historias y de aportar nuestro granito de arena al audiovisual.
9. ¿Sientes que actualmente existe espacio en el audiovisual español para propuestas más arriesgadas y personales?
Creo que sí existe espacio, aunque probablemente menos del que me gustaría. En España hay muchísimo talento y cada vez veo más creadores con ganas de hacer cosas diferentes. El problema es que levantar proyectos arriesgados sigue siendo complicado, especialmente cuando se salen de los géneros o formatos que suelen funcionar mejor.
A mí me gustaría ver más apuestas originales y más proyectos que se atrevan a probar cosas nuevas. Pero también entiendo que hacer cine es complicado y que muchas veces hay que encontrar un equilibrio entre lo que quieres contar y lo que es posible sacar adelante.
Aun así, soy optimista. Creo que hay una generación de creadores muy interesante y que poco a poco se están abriendo puertas para propuestas distintas.
10. ¿Qué directores, cineastas o referentes artísticos han influido especialmente en tu manera de entender la interpretación?
Curiosamente, siempre he tenido más referentes entre los directores que entre los actores. Quizá porque es más fácil acceder a su proceso creativo y entender cómo han conseguido sacar adelante las historias que querían contar.

Siempre he admirado a Spielberg por su capacidad para conectar con el público y emocionar contando historias muy diferentes entre sí. También a George Lucas por su visión y por cómo fue capaz de cambiar la industria siguiendo un camino muy personal. Y Tarantino me fascina por tener una voz tan reconocible que sabes que estás viendo una película suya desde la primera escena.
En cuanto a los actores, más que una técnica concreta, me inspiran las personas que hay detrás. Admiro a gente como Viggo Mortensen o Keanu Reeves por su dedicación al trabajo y por la forma tan sencilla y honesta con la que viven la profesión.
Supongo que, al final, lo que más me inspira de cualquier artista es ver a alguien que hace las cosas por pasión y por amor al oficio, no por todo lo que viene alrededor.
- Tu trayectoria también incluye experiencia en producción y comunicación. ¿Crees que entender el funcionamiento interno de una producción te convierte en un actor más completo?
No sé si me convierte automáticamente en mejor actor, pero sí en un profesional más consciente de todo lo que hay detrás de una producción.
Desde que empecé a involucrarme más en la producción, he aprendido a valorar todavía más el trabajo de todos los departamentos. También he entendido mejor las limitaciones de tiempo, presupuesto y organización con las que muchas veces hay que trabajar.
Eso me ayuda a ver los proyectos de una forma más global y a entender que una película, una obra de teatro o una serie son siempre el resultado de un esfuerzo colectivo. Y creo que tener esa perspectiva nunca está de más.

- En una industria tan cambiante como la audiovisual, ¿qué papel consideras que tendrán las nuevas tecnologías y las plataformas en el futuro de los intérpretes?
La verdad es que impone un poco pensar en ello. Sobre todo, viendo lo rápido que avanza la inteligencia artificial y algunas de las cosas que ya es capaz de hacer dentro del audiovisual. Creo que hay preocupaciones legítimas, especialmente cuando hablamos del uso de la imagen o la voz de los actores.
Pero tampoco creo que sea algo que podamos ignorar. Tendremos que aprender a convivir con estas herramientas y a utilizarlas de forma responsable.
Me recuerda un poco a lo que ocurrió con el CGI en su momento. Mucha gente pensó que iba a cambiar el cine para siempre, y en parte lo hizo, pero acabó convirtiéndose en una herramienta más. Creo que con la IA pasará algo parecido. La tecnología seguirá avanzando, pero las historias y las personas que las cuentan seguirán siendo lo más importante.
- ¿Qué importancia tiene para ti seguir aprendiendo y formándote continuamente?
Para mí es fundamental. Creo que la formación de un actor nunca termina, porque al final trabajamos con personas y con emociones, y eso es algo que siempre está cambiando.

Además, cada proyecto te enfrenta a retos distintos y te obliga a descubrir cosas nuevas. Y no hablo solo de hacer cursos o asistir a clases. También se aprende viajando, conociendo gente, equivocándose o simplemente observando el mundo que te rodea.
Cuantas más experiencias acumulas, más herramientas tienes después para construir personajes y contar historias.
- Mirando hacia el futuro, ¿te interesa explorar áreas como la dirección, la escritura o la edición audiovisual?
Sí, especialmente la dirección. Siempre me ha atraído porque te permite tener una visión más global del proyecto y participar más directamente en las decisiones creativas.
La interpretación sigue siendo mi principal vocación, pero nunca he entendido esta profesión como algo limitado a una sola faceta. Me gusta contar historias, y la dirección es otra forma de hacerlo.

- ¿Qué tipo de historias te gustaría ayudar a construir en los próximos años, tanto como actor como desde la producción?
Me gustaría participar en historias que conecten con la gente y que dejen algo cuando terminan. Siempre me ha atraído especialmente el cine de género ya sea ciencia ficción, thriller, fantasía o aventuras, porque creo que permite hablar de temas muy humanos desde lugares muy creativos.
También me interesan los proyectos que asumen riesgos y que intentan hacer algo diferente. A veces no funcionan, pero creo que es importante atreverse a probar cosas nuevas y ampliar los límites de lo que hacemos.
Al final, más allá del éxito que pueda tener un proyecto, me gustaría mirar atrás dentro de unos años y sentirme orgulloso de las historias que elegimos contar y de las decisiones que tomamos para sacarlas adelante.
- Vienes de una familia con una sensibilidad artística muy presente. ¿Crees que haber crecido cerca de ese entorno creativo ha influido en tu manera de entender la interpretación y qué valores o enseñanzas sigues conservando hoy de esa herencia familiar?
Es innegable que crecer cerca de Antonio Banderas influyó en mi interés por el cine. Desde muy pequeño siempre me pareció interesante el ser actor. Me atraía elcontar historias e interpretar personajes, sin entender si quiera lo que era la fama que podía venir después.
Con el tiempo entendí lo que significa ser una figura tan reconocida como mi tío, pero no era algo que me atrajese. Yo tenía la necesidad de encontrar mi propio camino. Por eso utilizo el nombre artístico Javier Hueso. Tengo que convivir mucho con la etiqueta de “el sobrino de Antonio Banderas”, y estoy orgulloso de ello, pero también quiero construir mi propia trayectoria y que mi trabajo hable por sí mismo.
Dicho eso, la influencia artística en mi vida no viene solo de ahí. Mi tío Sergio
Albarracín (Elphomega) me ayudó a desarrollar una sensibilidad especial hacia el arte y la creación. Posiblemente es quien más ha influenciado en mis gustos y mis inquietudes creativas.

Y si hablamos de valores, probablemente quienes más me han marcado han sido mis padres. De ellos he aprendido la humildad, la honestidad y la importancia del esfuerzo, cosas que intento llevar conmigo tanto dentro como fuera de esta profesión.
17. Más allá de los escenarios y de las cámaras, ¿qué tipo de artista deseas llegar a ser con el paso del tiempo y qué huella te gustaría dejar dentro del mundo de la interpretación y la creación audiovisual?
Me gustaría seguir siendo una persona curiosa y con ganas de crear. Creo que es fácil perderse en todo lo que rodea esta profesión, pero lo que siempre me ha atraído de ella es la posibilidad de contar historias y conectar con la gente a través de ellas.
Si algún día dejo alguna huella, me gustaría que fuera por haber intentado hacer cosas diferentes. Por haber asumido riesgos, por no conformarme siempre con el camino más fácil y por haber aportado mi pequeño granito de arena para que nuestro cine siga creciendo y explorando nuevas posibilidades.
Si algún día dejo una huella, me gustaría que fuera por haber intentado abrir alguna puerta. Haber demostrado que también desde aquí se pueden hacer proyectos distintos, asumir riesgos y contar historias de otra manera. Y si además consigo que mi trabajo hable más que mi apellido, creo que me daré por satisfecho.
PD. Conversar con Javier Hueso es descubrir a un artista que entiende que el talento, por sí solo, nunca es suficiente. Detrás de su serenidad hay disciplina, curiosidad y una voluntad constante de seguir creciendo sin perder la humildad. En un tiempo en el que muchas carreras buscan la inmediatez, él parece haber elegido el camino más difícil y, probablemente, el más sólido: el del aprendizaje permanente.

Su mirada transmite respeto por el oficio, admiración por quienes le precedieron y el deseo de construir una trayectoria propia, paso a paso, sin atajos. Quizá esa sea la cualidad que mejor lo define.
Desde NEÜ, ha sido un verdadero placer compartir esta conversación con un actor que mira el futuro con ilusión, pero también con los pies firmemente apoyados en el presente.
Javier, gracias por tu cercanía, tu generosidad y tu honestidad. Te deseamos que cada personaje, cada proyecto y cada historia sigan acercándote al artista que aspiras a ser.
Estamos convencidos de que este camino no ha hecho más que empezar.





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