Fotografía de Carolina Roca

Autor: Manuel Avilés 

Mi semana ha sido como para tirar cohetes. He llegado a una conclusión, tras mucho reflexionar y dar vueltas, antes de mandar a la editora mi último libro “Yo soy el asesino”. Me he dado cuenta de que los más grandes escritores de la historia han estado en la cárcel como consecuencia de sus escritos. Dudaba yo de algunas frases y palabras contenidas en el libro y, después de repasar el listado de escritores encarcelados, he optado por dejarlas todas en el manuscrito. Si me caen diez o doce meses no voy a pedir condena condicional ni que los cambien por cursillos, trabajos gilipollescos ni otras mariconadas, los cumpliré a pulso como un Cervantes o un Quevedo o un Miguel Hernández del siglo XXI – que más querría que llegarles al zapato-.

Dado que mi chica me ha dejado tirado como una colilla y no respira por más que ruego a todos los dioses del Olimpo, del Vaticano, de la Meca y de todos los sitios que vuelva a mi, creo que me voy a casar con otra. Esta, dulce, guapísima, lista como el hambre y trabajadora como un inmigrante en busca de un contrato fijo, me dijo ayer dos piropos que son para nota: La lectura de tu manuscrito, el de “Yo soy el asesino”, me ha hecho tener un concepto distinto de la muerte y perderle el miedo incluso. Una alegría que me llevo porque la muerte es el gran problema existencial y filosófico del hombre, la realidad que da origen a la teología, a la música, a la pintura y a todo el arte que enriquece nuestra historia, como otras realidades – Trump, Putin, Netanyahu, Hitler, Franco, Stalin, Pinochet, Videla, Mao, Pol Pot o Rodrigo Duarte- la avergüenzan. Me dice también esta mujer brillante: Tienes que hacer valer tu trayectoria profesional como director de prisiones. ¿Director? ¿Trayectoria? Lo único que he hecho ha sido llegar desde la nada hasta las mas altas cotas de la miseria. Nada que destacar.

Esta semana, disfrutando como se merece y exige mi vejez, he ido a la “Cueva de Medrano”. Cualquier amante de la lectura, de la cultura y de la historia que no haya estado en ella, ha de saber que está en pecado mortal y  no puede ser absuelto por nadie hasta que no cumpla esa visita y ese disfrute. Antes de empezar el siglo XVII, estuvo preso en ella Cervantes. Hay dos versiones: una es que tiró los tejos de manera flagrante a la hermana de mi tatarabuelo, Magdalena Pacheco de Avilés y otra que se hizo un lío con la pasta que había cobrado de las alcabalas. Un liante, como la mayoría de escritores, liantes todos, con licencia para mentir. Cervantes un liante, creador de historias, genial.

La alcaldesa de Argamasilla, Sonia González y su concejal María José, me acompañaron por ese lugar mágico al que toda la humanidad le debe ser el fogonazo de luz que encendió la mente prodigiosa creadora del libro más grande que ha dado el ser humano: El Quijote. La Biblia, como me han argumentado muchos, no es el primero. El Quijote está antes porque ese lo hizo un solo hombre genial y en la Biblia han metido mano miles de hombres de siglos distintos, creando una historiografía de Israel, que después casi todos, por la influencia de mil iglesias y como solución al problema y a la angustia de la muerte, han dado como revelado por Dios. No sé qué Dios ni sé qué ha revelado aunque tantos libros, en uno solo, sean buenísimos.

No solo la Cueva de Medrano, monumento nacional, es obligada visita. También la iglesia inacabada, alberga un cuadro de mi tatarabuelo y la amada de Cervantes, Magdalena, que hay que ver sí o sí. Pacheco de Avilés prometió a la virgen un ánfora de plata si lo curaba de “una enfermedad gravísima, desamparado de los médicos”. De ahí, en esa cárcel de Medrano, nació El Quijote, de la figura del abuelo loco, que “de tanto leer y tan poco dormir, se le secó el cerebro”. ¿Ven como hay que ir  a Argamasilla y de paso a El Pedernoso, donde Pacheco conserva su casa?”

Vamos al lío de la ridiculez. Cuando yo mandaba, poco aunque algo, tenía mi despacho cerca de ministros y de secretarios de estado. Cada mañana, antes de las ocho, los encargados de prensa dejaban encima de la mesa un tocho importante con el resumen de todos los periódicos. No había un solo jefazo que no revisara, folio a folio, el contenido. ¿Dice algo de nosotros? ¿En qué sentido? He ahí el motor diario de la política. Por eso llevo años diciendo que el Derecho más que una ciencia es una indecencia y que las normas  – siempre nacen de la política- tienen como objeto fundamental que aquellos que las producen, continúen en el poder. O sea, mantenerse donde están. La primera pregunta que un político se hace cuando inventa una norma es: ¿Qué consecuencias me va a traer esto en las elecciones? De ahí el cuidado que tienen con ellas cuando las elecciones son inminentes y el menor cuidado cuando la legislatura está empezando porque la memoria de la plebe es muy frágil.

La revuelta   – cuando las calles andan amontonadas, desordenadas y la gente fuera de su sitio- siempre indica que hay que ponerse a trabajar y sacar normas, tomar decisiones y publicarlas para acallar a la plebe levantisca   – los de las tiendas de campaña-. 

El gobierno, tras ocho años gobernando, ve la inminencia inevitable de las urnas, no ha hecho nada y se pone a la faena. Pura estrategia electoral ¿Queréis una norma? Pues vais a tener dos porque ve la dificultad de que los puigdemones y los peneuveros voten lo mismo que los sumares, los bildus, los podemitas, los esquerras y no se cuantos grupúsculos más, voten lo mismo. Hay que recordar que llevan años haciéndolo porque  – cuando el sueldo y el sillón están en juego- la política hace extraños compañeros de cama.

No me meto en el análisis de los reales decretos  – que me huelo no se van a aprobar en el Congreso- porque…doctores tiene la Iglesia. Me quedo sin respiración cuando leo: “Esta situación implica una clara demanda social a favor de la regulación para garantizar el derecho y que tiene como elemento de inflexión….”  Y nombra dos veces a Mari Carmen, hasta el punto de que esta señora le ha dado nombre al decreto como Pacheco le dio nombre al código penal que yo estudié. Continúa con “la mujer vulnerable víctima   de un legislación machista y retrógrada, procedente de una dictadura y de una especulación voraz”.

Acojonante. ¿No hay hombres vulnerables? ¿Los hombres desahuciados no son causa para un decreto urgente? ¿No han podido hacerlo en ocho años que hay que salir a la carrera por las elecciones urgentes? ¿De donde sacan lo de legislación franquista cuando la Ley de arrendamientos es del año 94 y gobernaba el PSOE? Es una ley que tiene treinta años y Franco murió hace cincuenta dos. La seguridad jurídica ha quedado en bragas. O incluso sin ellas.

Hay más estampas esperpénticas de este revoltillo de tiendas de campaña – muy bien que los jóvenes se manifiesten en libertad y pidiendo, que eso hemos hecho en otras épocas peores-. Un nieto de un ministro   – Menéndez- leo en un periódico digital como corresponde a mi condición de jubilado indigente, que requiere un decreto urgente, el decreto Manuel, que este nieto de un personaje importante, es el portavoz o secretario o lo que sea del Sindicato de inquilinas  – otra gilipollez llamar de inquilinas e inquilinos e un intento de hacer que el lenguaje evolucione hasta la tontería-. Los señores que siempre han mandado siguen mandando, como en mi pueblo decía uno: “Creía que íbamos a ganar los de izquierdas y hemos ganado los de derechas”. En el carro triunfador siempre van los mismos y se pasa de Vallecas a Galapagar en un suspiro.

Veo a la señora Yolanda  – hasta el apellido se me ha olvidado por culpa de los años, que de tanto leer y poco dormir se me anda secando el cerebro como a mi tatarabuelo-. Yolanda exhorta a las masas a ir contra el gobierno, cuando ella es parte esencial del gobierno contra el que conspira. Me quedo gilipollas. Más de lo que estoy. ¿Quieres derrocar al gobierno? Pon una moción de censura, suma tus votos, si es que alguien quiere sumarlos y te puedes incluso buscar un acomodo en la próxima legislatura. 

No entro por falta de tiempo en las amenazas putinescas de usar armas nucleares contra la OTAN   – este quiere el fin del mundo ya porque ve venir a su Parca-. Tampoco en el atentado frustrado intentando matar al piloto de un vuelo entre Dubai y Tel Aviv. Netanyahu debe saber que el mecanismo acción- reacción que veneran todos los terroristas, lo pone él en marcha de manera constante en Gaza.