
Cuando se lee un libro, dentro de nosotros ocurren numerosos procesos cognitivos que enriquecen nuestra imaginación. Pero, claro, no ocurre con todos los libros. Cuando llegas a uno como el que ha escrito Pablo Delgado, suceden principalmente dos cosas, te fascinas ante su extraordinaria y personal forma de escribir, o deseas vivir en un mundo donde habiten las hadas y los seres fantásticos.
Tras la ola mediática y la literatura de consumo rápido, tendemos a olvidar que el lenguaje enriquece la obra literaria, siendo uno de los ejes más relevantes de toda creación. Pablo posee, por naturaleza, un talento para las palabras; hablar con él es comprobar que tras sus palabras habitan ilustres autores como Charles Dickens o Fiódor Dostoievski. Reflejo de sus lecturas, como es natural, ha conseguido adquirir su propia voz, una voz dulce que impregna su pluma de nostalgia y cariño.
Su reciente obra, Pequeños fuegos fatuos: cuentos y estampas de hadas, maravillas y algunas virutas líricas, está compuesta por veinticuatro cuentos que nos muestran el mundo extraordinario que habita junto a nosotros, aunque pase desapercibido. Un lugar donde, sí, se puede soñar.
El libro está plagado de seres apenas visibles a simple vista, que se ocultan de nuestra realidad; habitantes de las grietas de las paredes o de las enormes estanterías de una biblioteca. Compartiendo su realidad con nosotros; algunos tienen la suerte de verlos y poder conocer su mundo, o eso creen: otros aprenden a ver y observar su alrededor.
Además, los protagonistas de todas estas historias se caracterizan por ser humanos, cometen fallos y se equivocan; aprenden de sus errores, como ocurre con Florindo. Pero también con los vecinos de Carmen.
Pablo nos plantea la siguiente pregunta ¿Qué cosas tienen magia?; conforme leemos la obra nos damos cuenta de que la magia no depende de hadas o duendes, la magia aparece en los instantes que pasamos con los que queremos; pero también esta en lo que creemos. La magia es el resultado de ser fiel a uno mismo y respetar lo que nos rodea.

Como citaba al principio, en la actualidad la lectura se ha convertido en una acción estética, olvidándonos de cómo era leer bajo las sábanas para que nuestros padres no nos pillaran. Pero Pablo ha conseguido llevar la magia de los cuentos a un público más amplio, —quizás más adulto, aunque soy fiel creyente de que todos tenemos un niño interior—; rescatando aquello que habíamos olvidado en un cajón, los cuentos folclóricos, para traerlos a un presente que parecía haberlos desterrado al olvido.
“Fue así como el joven descubrió su verdadera vocación: la creación de maravillosos cuentos de hadas.” — Pablo Delgado, Pequeños fuegos
La obra de Pablo Delgado nos invita a soñar despiertos, a ver con mas detalle; nos construye un mundo invadido por un aroma a jazmín y rosa, acompañando al lector en su travesía por un jardín maravilloso.





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