Autora: Franky S. Mercader (La Oveja Negra) 

La mayoria de las personas vivimos bajo la influencia de una máscara, vivimos en base a quien creemos ser o lo que la sociedad dice que debemos ser y en base a las espectativas ajenas sir ser plenamente conscientes de quienes somos y quien queremos ser realmente. El bien y el mal existen, efectivamente, pero no deja de ser una dualidad puramente humana. Probablemente el león no se cuestiona si está bien matar a una cebra para comérsela, un ser humano si, y es capaz de vivir esa ambivalencia durante años sin llegar a ninguna conclusión específica. Lo cierto es que muchas personas somos infelices porque nos negamos a nosotros mismos, negamos nuestros defectos, pero también nuestras virtudes. Existe una gran toxicidad en las personas que eligen el mal por falta de consciencia porque se sienten superiores, pero también hay toxicidad en quien elige el bien y, al hacerlo, se siente superior moralmente al resto, tambien por falta de consciencia.  

Para mi, la capacidad del autoconocimiento y la toma de consciencia es algo implícito en el ser humano y todos tenemos esa capacidad, algunos con mayor facilidad que otros y las personas con mayor predisposición a sanar son las que terminan guiando al resto del rebaño, son las llamadas ovejas negras, algo que la sociedad aletargada ha preferido ver cómo algo tóxico cuando en realidad las ovejas negras son las que se rebelan contra el dogma establecido para crear algo mejor para las generaciones postreras. Las ovejas negras son aquellas personas que se salen de lo establecido para corregir patrones tóxicos en su genética, los que vienen a ser luz para los suyos, pese a ser los más criticados, repudiados, reprimidos y marginados.  

La gente a su alrededor suele tener tendencia a ello tambien por falta de consciencia, porque cómo bien dijo Platón en su famoso mito de la caverna, el despertar es cosa de uno, salir de la cueva y ver el mundo con tus propios ojos es cosa tuya, pero cuando regresas a la caverna para sacar al resto de la ilusión no lo pueden soportar, se vuelven agresivos, no desean ver la luz e incluso corres el riesgo de ser asesinado. ¿Cuántos ejemplos hay de eso a lo largo de la historia?, la respuesta es: demasiados, en todas las épocas han existido ovejas negras, personas con altas capacidades, una capacidad intelectual por encima de lo normal, una sensibilidad emocional alta y con capacidad para observar y analizar tanto el entorno que lo rodea, cómo donde radican las conductas externas en si mismo y cómo han influido en su desarrollo.  

Cuando una oveja negra siente que algo no está bien, prefiere alejarse sin montar dramas, no porque no tengan sentimientos, sino porque necesitan alejarse de la toxicidad para descubrir que hay mal en ellos. No nos confundamos, las ovejas negras no vienen a cambiar a nadie, vienen a sanar el peso de la responsabilidad de cambiar su genética para las generaciones postreras, pero la misión de la oveja negra no es cambiar a nadie, sino sanar todo lo tóxico que han heredado del ambiente. Suelen ser tambien personas que lo dan todo y reciben poco o nada. 

La gente a su alrededor los subestima, creen que son débiles y manipulables y cuando no cumplen las espectativas sufren ataques, tanto físicos cómo verbales y son repudiados y marginados por su propio círculo, empezando por sus seres más cercanos: la propia familia. Esto sin duda hace que las ovejas negras sientan mucho dolor, la sensación de no ser aceptados por los demás. A veces se los ignora o se les hace el vacío.  

La familia los ve cómo rebeldes que ponen en peligro toda la estructura familiar y en muchas familias tóxicas, cuando las ovejas negras se vuelven más conscientes de su entorno, tienden a cambiarlo, pero en muchos aspectos la familia se remueve, se muestra a la defensiva, no solo niega sus patrones tóxicos, sino que se reafirman en ellos y tienden a echarte la culpa de todos los problemas y a tratar de manipularte para volver a confundirle. No existe nada más gratificante para una persona tóxica que sentir que posee el control sobre los demás, por eso cuando sienten que las personas a las que manipulan se escapan a su control, suelen tratar de cargarlos nuevamente de culpas que no son suyas, confundirlos y a soltar la típica frase de “es que yo solo quiero lo mejor para ti”, cuando la traducción exacta es “quiero que tu hagas lo que yo creo que es bueno para mi y si no cumples mis espectativas prepárate para asumir las consecuencias”. Una persona tóxica es tóxica porque, o bien no es consciente del daño que ha hecho, o porque simplemente cree que sus malas acciones estaban justificadas en post de un bien mayor en base a sus propias creencias, convicciones y limitaciones no reconocidas, por lo que realmente nunca reconocerán absolutamente la verdad oculta detrás de su comportamiento. Simplemente lo negaran y volverán a poner todo el foco de atención en que eres tu quien está mal, que tu tienes la culpa de todo, te echaran en cara tus faltas, las exageraran, no te escucharan y si lo hacen lo harán para volver a herirte o atacarte. Mucho cuidado con gurús espirituales que se creen que estan a un nivel superior de consciencia y que creen que poseen la verdad absoluta. No se puede hablar con ellos, no se puede razonar, por no hablar que muchos de ellos tienen adicciones e incluso terminan por desarrollar rasgos neuróticos y psicopáticos. Aléjate de ellos y comienza a explorar tu propia verdad y tu verdadero potencial lejos de la influencia tóxica externa.   

Si tu eres la oveja negra de una familia tóxica deja de verlo cómo una carga y aprende a transmutar la culpa en responsabilidad y en vez de creer que todo lo malo que te sucede en un castigo divino porque te mereces sufrir, empieza a verlo como una oportunidad de cambio. 

Recuerda que tu no tienes el control sobre los demás, lo único que de verdad puedes controlar es tu aptitud ante los problemas reales de la vida en base a tu propio ciclo vital.